La entrega a compraventa —lo que en el sector se conoce como BATE, baja temporal por entrega a compraventa— es el trámite que usas cuando dejas el coche en un concesionario o en un compraventa para que se encargue de venderlo.
Es una figura que creó la DGT precisamente para que los profesionales no tengan que poner a su nombre todos los vehículos que entran en su stock. El vehículo pasa a baja temporal y el compraventa queda inscrito como depositario, no como titular: puede enseñarlo y venderlo, pero no es su propietario ni paga el impuesto de transmisiones por tenerlo.
Para ti, que eres quien entrega el coche, el efecto es el que importa: desde la fecha de inscripción dejas de responder por el vehículo. Ni multas, ni responsabilidad, ni sustos meses después. Y no tienes que esperar a que aparezca un comprador para quitártelo de encima.
El compraventa dispone de un año para venderlo. Si en ese plazo no lo consigue, está obligado a solicitar el cambio de titularidad a su nombre. Cuando sí aparece comprador, lo que se presenta es la finalización de la entrega a compraventa, que transfiere el vehículo directamente al comprador final.