La reserva de dominio es la garantía que la financiera inscribe sobre un vehículo comprado a plazos. Mientras figura en el Registro de Vehículos, el coche no puede transferirse.
El problema habitual es que la carga no se cancela automáticamente al pagar la última cuota. Muchos propietarios lo descubren años después, justo cuando intentan vender el coche y la transferencia se bloquea.
Antes de comprar un vehículo de segunda mano, comprueba si tiene cargas con un informe de la DGT.